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Campeones del mundo, de aliento en el alma


20 de diciembre de 2025

Se conmemoró el tercer aniversario de la movilización popular más grande vista hasta el momento en la historia del país. Millones de argentinos congregados por la albiceleste, el futbol como engranaje cultural y de unidad nacional.

Agustin Vangelista

Queda lejos el 2022, demasiado. Argentina es un país netamente futbolero, donde primero sos hincha de tu club y después de la selección nacional. Los héroes de Qatar generaron una identificación instantánea en el inconsciente colectivo. Podrán vivir afuera del país, les quedaran lejos sus inicios, pero hay una cuestión no que cambia: representan a la selección argentina como nosotros.

El futbol argentino tiene una sola identidad, pero distintas vertientes que han abonado a su crecimiento. Menotti, Bilardo, Bielsa, Pekerman, Sabella y hoy Scaloni. Podes jugar con juego asociado, podes realizar contragolpes, tenencia y verticalidad o preparar las pelotas paradas, lo que no se negocia es la entrega y matar por cada pelota, un grupo convencido y que mata por el compañero.

En estos últimos tiempos, ha costado mucho en el pueblo generar algún tipo de unidad. Los dirigentes políticos dividen y restan, las redes sociales imitan ese ejemplo, pero al cuadrado, a 3 años de aquella conquista mundialista, es imposible no mirar con nostalgia aquel 2022.

Los hinchas argentinos somos distintos a cualquiera en el mundo, primero porque somos los inventores de la pasión. El sentido patriótico de cada bandera argentina con la cara de Diego, con las Islas Malvinas o de barrios y ciudades que estuvieron presentes en Doha y se colgaron en algún alambrado, reja o cartel del país.

El cancionero también dice mucho, fue el boom de “muchachos” o más conocida como “En Argentina nací, tierra de Diego y Lionel, de los pibes de Malvinas que jamás olvidare”. Liberamos toda la energía negativa y mufa de “Vamos vamos Argentina” de 1978 para pasar al ritmo de la mosca a inundar cada punto del país y el Doha cada casa de jeque árabe, que, con asombro y extravagancia, recibían a compatriotas, deseosos de vivir esa fiesta que solo nosotros podemos hacer. Una parrilla, un cacho de carne, botella cortada con fernet o vino y entonar alguna estrofa del himno de ayer como el que está por venir. Para hacer la mejor canción de futbol del mundo no precisas grandes instrumentos ni maravillosos cantantes… solo precisas un argentino.

El 18 de diciembre del 2022 quedara en la memoria colectiva, millones de compatriotas unidos en las calles, festejando, abrazándose sin diferencias por una alegría que fue de todos. El país paralizado en un festejo eterno, la 3er estrella de nuestro seleccionado, la que Messi merecía y la que hizo poner los ojos del mundo en nuestro suelo. Ese día las gallinas se abrazaron con los bosteros, en La Plata, lobos y leones se formaron parte del mismo festejo y en Rosario, canallas y leprosos inundaron las calles de la ciudad.

El 20 para recibir a los campeones, una caravana eterna desde Ezeiza hasta donde el micro quisiera ir, las calles abarrotadas de hinchas, de pibes que tuvieron su primera alegría mundialista, de esos viejos que peinan canas y las vieron todas, hombres y mujeres besándose subidos a un semáforo, a un cartel o a la misma gloria colectiva.

Imposible no acordarse del hincha cayendo del puente a la calle para saludar a los campeones, el país teñido de celeste y blanco, donde en esos momentos salió lo mejor de nosotros. Era de todos, encuentros con desconocidos, las jarras eran para todos en el “quilombazo” más grandes que nuestros ojos pudieron ver. De Ushuaia a La Quiaca, la victoria fue de todos, nadie fue ajeno a este sentimiento.

El reconocimiento de la FIFA en 2023 a “La mejor hinchada del mundo” con “El Tula” en el escenario es simplemente un ping, los hinchas argentinos no lo necesitamos. Solo hace falta recorrer el mundo, y ver como todos los hinchas de todos los clubes que no son argentinos, intentan emular o imitar la pasión que se vive acá. Algunos se acercan, otros morirán en el intento.

Hoy, hace 3 años, no hubo hambre, tampoco diferencias políticas, nadie se quejó de que el sueldo no alcanzaba ni de la desigualdad que nos atravesaba y hoy atraviesa. Hace 3 años festejamos para sobrevivir y ser el real orgullo de un país colonizado. La respuesta siempre es la gente, a pesar de sus dirigentes. Feliz día del hincha argentino.

Agustin Vangelista

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