El baile de los depredadores
Diecisiete veces viajó Milei a Estados Unidos. Tres veces a participar de eventos organizados por un ex pirata de Wall Street, presidiario y liberado por un indulto de Donald Trump. Tanta vuelta la burra al trigo, que el personaje de Milei terminó naturalizando el colonialismo bajo el mantra de una retórica vulgar. En el mientras tanto, los lÃmites de la democracia liberal ordenan el discurso y las pretensiones de la oposición institucionalizada.








