¿Cómo no sentirse as�
06 de junio de 2026
Un dolor castiga en lo profundo de las entrañas de un puñado de generaciones. Se nos fue el Indio, de a poquito, ofreciendose en múltiples despedidas para alivianar una conmoción inevitable. Se nos fue la encarnadura de una simbiósis nacional única e irrepetible. Pueblo, poesÃa, ceremonia y resistencia. Mito, cultura, liberación y felicidad.
El MÃster, Protoplasman, Monsieur Sandoz, Caballo Loco, El fisgón ciego, Artista Invitado. Indio. Nos dejó. Se nos fue el Indio, un 5 de junio de 2026, en el hogar que compartÃa con el amor de su vida. Le faltaba conocer la fecha y el lugar, y allà marchó cantando, a la tribuna más alta.
Nos deja parados frente a un vacÃo profundo, con media sonrisa puesta en el recuerdo de las alegrÃas que acompañaron nuestro andar y la angustia inevitable de esa cruel certeza que nos deja aquello que ya no vuelve a ser.
El mundo se pone un poco más feo, y no es cuestión de andar cubriendo la mierda de azúcar negra.
Se nos fue la encarnadura de esos fenómenos mitológicos inexplicables por fuera de esta maravillosa tierra. Un fenómeno cultural, profundamente popular, artÃsticamente exquisito, masivamente marginal. Un mito desafiante, un acto de resistencia. Una experiencia colectiva, espiritual y con las dos patas sumergidas en el barro. PoesÃa en medio de un asado, un pogo desatado en medio de la armonÃa.
Se nos fue el Indio. Y como nos pasó con el Diego, nos va quedando apretada nuestra carga en el recuerdo de un paÃs que no lo querÃamos atrapado en la nostalgia.
Va a costar encontrar la poesÃa necesaria para poder explicar popularmente lo complejo de los interrogantes más profundos que nos invadirán el horizonte.
Te vamos a extrañar, Indio.
Estarás en cada brisa que sople brasas en nuestros corazones.


