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Cien años de soledad, la serie


05 de septiembre de 2026

Siempre la trasposición de una gran novela al cine genera prevenciones y polémicas.

Silvio Schachter

“Preguntó qué ciudad era aquella, y le contestaron con un nombre que nunca había oído, que no tenía significado alguno, pero que tuvo en el sueño una resonancia sobrenatural: Macondo”. Cien años de soledad, capítulo 2

Siempre la trasposición de una gran novela al cine genera prevenciones y polémicas. Apoyados en otras experiencias malogradas, los que se niegan a verla se remiten a las palabras del propio García Marquez. “No quiero que Cien años de soledad se haga en cine porque la novela, a diferencia del cine, deja al lector un margen de creación que le permite imaginarse” Quieren preservar lo que atesoran como recuerdo del momento el que accedieron a ese universo.

No le faltaba razón al autor de Aracataca, el lector y el espectador son sujetos diferentes, entre otros aspectos porque la novela le otorga al leyente la posibilidad de reescribirla en su mente. Diseñar espacios, ponerles rostro y voz a los personajes, componer escenas. En tanto el espectador es un observador de lo ya dado en las imágenes que le presenta la película

Salvo aquellas propias del realismo, el naturalismo, o el romanticismo, cuando se trata de obras más complejas, novelas que no copian la realidad, sino que de algún modo la crean, la mayoría las versiones cinematográficas han sido fallidas. Situación que es más manifiesta cuando se trata de obras claves de la literatura latinoamericana y mundial.

Cien años de soledad es una novela determinante del llamado Boom latinoamericano, que desde fines de los años 50 hasta mediados de los 70, cuando la irrupción de las dictaduras interrumpió la circulación de libros, fue un fenómeno cultural de significación internacional que rompió con los cánones literarios procedentes de Europa. Original y de enorme creatividad, se convirtió en una de las literaturas más diversas e influyentes del mundo. En principio se llamó nueva literatura latinoamericana, pero ante la extraordinaria recepción que tuvo, el escritor chileno Luis Harss en una nota de la revista Primera plana de Buenos Aires la bautizó como el Boom.

Fue la única literatura del planeta que reaccionó de manera completa a la coyuntura compleja y extraordinaria de los años 60. Sus autores estaban literaria y políticamente comprometidos con su contexto histórico, se posicionaron junto la Revolución Cubana, varios de sus libros fueron anticipados por la Casa de las Américas, y también en las diversas revistas culturales de la izquierda latinoamericana. Gabriel García Marquez, Carlos Fuentes, Julio Cortazar, Mario Vargas Llosa, los más relevantes, junto a Carlos Onetti, José Donoso, Augusto Roa Bastos, Manuel Scorza, Alejo Carpentier  y otros, recogieron el legado literario innovador  de Miguel Angel Asturias y Juan Rulfo y produjeron una magnífica e irrepetible creación de grandes  novelas y cuentos. Carlos Fuentes dijo: “lo que estamos haciendo entre todos nosotros, es solo una gran novela latinoamericana.”

Cien años de soledad fue la que marco el punto más alto de reconocimiento y las más leída en todo el mundo. Escrita hace 60 años y publicada en Buenos Aires en 1967 por la editorial Sudamericana, agoto en menos de dos semanas la tímida tirada de 8.000 ejemplares. Para comienzos de los 70 ya se habían alcanzado las 33 ediciones, solo de su versión en español. En total se publicaron 50 millones de ejemplares de la novela.

Como Pablo Neruda, muchos otros escritores la definieron como “la mejor novela que se ha escrito en español después del Quijote” Tomás Eloy Martínez escribió “los incontables fanáticos de la novela repiten sus frases devotamente como si fueran plegarias”

El texto tiene una riqueza imposible de replicar totalmente en la pantalla, como señalo el mismo Carlos Fuentes compañero de ruta de Gabo “es imposible abarcar en toda su dimensión en una sola, exige una segunda lo que equivale a la verdadera lectura”.  Ciertamente quienes la leímos más de una vez fuimos construyendo nuestro propio Macondo donde “El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo”

Alli se desarrolla la vida de la pareja endogama de los primos José Arcadio y Úrsula, peregrinos que huyen del mundo original de su pecado, para fundar un segundo paraíso en Macondo, marcados por el sino de evitar cualquier vínculo sexual entre familiares de la misma sangre, porque su prole nacerá con cola de cerdo.  

Después de un siglo desde 1850 a 1950, el relator nos dice cuando se cierra el círculo de esta novela mítica, terminado el diluvio de cinco años y hacia el fin de la estirpe Buendía: "En aquel Macondo olvidado hasta por los pájaros, dónde el polvo y el calor se habían hecho tan tenaces que costaba trabajo respirar, recluidos por la soledad y el amor en una casa dónde era casi imposible dormir por el estruendo de las hormigas coloradas, Aureliano y Amaranta  Úrsula eran los únicos seres felices, y los más felices sobre la tierra."  Un final que nos revela lo escrito por el adivino Melquiades que esta historia ya estaba escrita desde su fundación. Y la centenaria Ursula acepte resignada “Es como si el tiempo diera vueltas en redondo y hubiéramos vuelto al principio”

 

La serie

Sobre la novela se han escritos múltiples artículos y ensayos en todos los idiomas, así que yo solo opino sobre el significado que tiene haberla llevado al cine, en su formato de una serie de 16 episodios en dos temporadas, un proyecto que en otros tiempos hubiese sido una misión imposible o la condenación a un fracaso anunciado.

Entre los múltiples desafíos que tenía el equipo de realizadores, era como lograr la liberación, a través de la imaginación, de los espacios simultáneos de lo real, uno de los aspectos centrales de la novela.

La serie tiene muchos méritos. Entre los aciertos infrecuentes fue respetar que los diferentes personajes fueran interpretados por  actores colombianos, que hablan colombiano, sumado a una cámara inquieta que juega muy bien los distintos planos y secuencias, Un acierto notable  es la estupenda  reconstrucción evolutiva de un Macondo que parecía imposible de materializar, con un respeto arqueológico a los materiales naturales de las construcciones de la región en los distintos tiempos un minucioso cuidado de las artesanías locales reproducidas hasta en los más pequeños objetos. Pero quizás el logro mayor es que nos deja la sensación de haber encontrado reflejado el espíritu de la novela. Teniendo en cuenta la dificultad de la tarea, es sorprendente lo cerca que se encuentra esta realización de recrear la esencia del libro. Una adaptación por la que mereció la pena esperar.

No se la debería ver como una competencia con el texto, es cine y entre el cine y la literatura puede haber puntos en común, pero son universos creativos diferentes. Entre otros elementos el libro nos permite conocer pensamientos íntimos, emociones profundas y monólogos internos de los personajes sin ninguna limitación física. García Marquez inventa un lenguaje, un modo de decir original, contundente, y fascinante. El cine nos muestra imágenes y sonidos sin necesidad de explicarlos con palabras, particularmente frente al realismo mágico la participación del lector, como ya señalé, decodifica las palabras y usa su propia inventiva para recrearla. Por otra parte, no menor, existe una intimidad construida entre el escritor y el que accede a su libro. Siempre se tiene la sensación de que la historia es contada para cada uno que la lee. Quienes realizaron la serie, un amplio y eficaz equipo de profesionales y artesanos, optaron por su manera de interpretar y mostrar ese mundo en toda su complejidad.

Marcadas las diferencias creo que esta es la mejor adaptación posible, y a su vez también es la constancia definitiva de que la obra maestra de García Márquez es inalcanzable. Aun así, la serie se eleva en muchos momentos hasta rozarla con los dedos. 

Aprovecha las ideas del libro, tanto narrativa como estéticamente, y pinta un retrato convincente y preciso, con momentos muy divertidos la reproducción desaforada de los animales de la finca al ritmo de las de los arrebatos sexuales de Petra y José Arcadio Segundo, otros de fantasía y belleza como el ascenso a los cielos de Remedios la Bella. Pero otros dramáticos como el cruel sinsentido de la guerra fratricida, representada en la figura del coronel Aureliano Buendia, quien libro 32 guerras y las perdió todas, sobrevivió a 14 atentados,  las miserias e iniquidades del poder político mendaz y traidor, la barbarie criminal del colonialismo, llevada al extremo con la represión del ejército ante los reclamos  de los jornaleros de la United Fruit, 3000 muertos amontonados  en un tren de 200 vagones para ser arrojados al mar. Un hecho real que para la historia oficial nunca existió.

No les resultará difícil a quienes vean la serie , encontrar similitudes con estos tiempos, la cruz de tierra quemada, negro signo de bautizo y también blanco de la muerte para los fusiles de las dictaduras y las oligarquías que gracias a esa cruz en la  carne reconocerán siempre, y siempre asesinarán, a los hijos rebeldes del coronel rebelde, allí están el abuso y la violencia del poder,  la negación de los actos y sus consecuencias por parte de un estado encubridor de nuestra realidad y por otra parte encontraran entre la magia y la desmesura,  el despertar de los sentidos del deseo y el goce. 

Es más simple seguir el devenir de la estirpe de los Buendia, en la serie que en el libro, La identificación de los personajes con su imagen  en la pantalla es más directa que recurrir al árbol genealógico con que García Marquez cerro su libro, un cuadro para no perderse en el laberinto de la repetición de los nombres que luciferinamente les puso el autor. 

Para las generaciones que no leyeron el libro, la serie podría ser una referencia destinada convertirse en una adaptación tan querida, como para quienes leyeron la novela que la inspiró. Y tal vez genere la motivación para buscar un ejemplar en papel de esta obra cumbre y de otras de ese periodo inigualable.

La serie, se puede ver también como un homenaje a Gabriel García Márquez, de quien en 2027 se cumplirán 100 años de su nacimiento.

Silvio Schachter

Silvio Schachter es arquitecto, periodista, ensayista, investigador de temáticas urbanas. Miembro del consejo de redacción de Herramienta

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