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Contornos de un delirio


18 de abril de 2026

Donald Trump insiste en delirar por redes sociales y sus posteos chocan con la realidad sin que la verdad exalte los ánimos de nadie. La ofensiva genocida israelí no puede esconderse detrás de su enorme control de la producción de sentido que ostenta hace décadas en el autoproclamado Occidente. Delirantes y genocidas son elogiados por el idiota que hace las veces de presidente en nuestro país. Y peor aún, son la prerrogativa geopolítica a la que se aferra homogéneamente el conjunto de un sistema político que no funciona.

Fernando Gomez

“Irán acaba de anunciar que el estrecho de Irán (sic) está totalmente abierto y listo para el paso completo. ¡gracias!" lanzó Donald Trump al medio día de ayer en su propia plataforma "Truth Social". Las redes oficiales de la Casa Blanca celebraron el posteo de Trump señalando “Un gran día para el mundo”.

Inmediatamente después, el mandatario siguió con inentendibles posteos, anunciando decisiones que presuntamente tomaban Libano, Israel, Irán y los milicianos de Hezbolá. Alternó anuncios ajenos y amenazas con segundos de diferencias, hasta que calmó la frecuencia de su acción virtual.

Mientras todo eso ocurría, Irán anunciaba desde las páginas del Wall Street Journal que continuaba cobrando tasas por el paso en el estrecho de Ormuz, “los buques que transiten por esta vía marítima deberán coordinarse con el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI). Asimismo, dicha fuerza mantiene la facultad de interceptar embarcaciones pertenecientes a países que Irán considera hostils” destacaban desde las fuentes oficiales iraníes al medio norteamericano.

El vocero Iraní, Ghalibaf, sostuvo en un comunicado “El presidente de Estados Unidos planteó siete afirmaciones en una hora, todas las cuales son falsas, con estas mentiras no lograron la victoria en la guerra y, con toda seguridad, en las negociaciones tampoco llegarán a nada”.

Jornada tras jornada, Donald Trump, se encarga de humillar cada una de las teorías y categorías que intentan dar algún tipo de explicación, desde distintos rincones ideológicos, filosóficos y morales, las relaciones internacionales en las que se mueve el mundo.

El Occidente que pretenden conducir, de hecho, se sumerge en una producción política idiota, en la que la verdad no vale nada, la racionalidad es un lastre y las ideas políticas son el sepulcro de todo intento de acceso a los resortes institucionales de un Estado que se exhibe fallido, sin que nadie lo diagnostique de ese modo.

Estados nacionales secuestrados por las pretensiones corporativas de una élite de multimillonarios, que deciden los asuntos políticos y económicos de millones de personas en el mundo entero, sin siquiera comunicarle sus decisiones a los personajes que se ofrecen para la gestión de la cosa pública. Una plutocracia de personajes que perseveran en ideas antihumanistas, anti ilustración, supremacistas y éticamente perversas.

“Vivir en un mundo donde una parte obscena del destino colectivo depende del capricho de una élite de multimillonarios que ha conseguido convertir su riqueza en capacidad de mando resulta, además de peligroso, intelectualmente insultante” sostiene la española Elsa Arnaiz desde las páginas de Retina Tendencias.

“Tantos años hablando de progreso para terminar aquí” agrega y remata “ya no pensamos el futuro como promesa de mejora, sino como repertorio de amenazas plausibles. Una guerra regional dispara el precio de la energía e inflación. Un arancel decidido por un presidente con complejo de emperador trastoca el comercio, inversión y empleo. Una plataforma puede alterar el ecosistema informativo de millones de personas con un minúsculo cambio de diseño. Todo está conectado, sí, pero cada vez de una forma menos coherente y mucho más histérica.”

Los cuestionamientos a la globalización gestados durante décadas de resistencia militante en nuestra tierra, jamás logró proyectar la dimensión de este futuro distópico diseñado por un puñado de trastornados que tomaron la tecnología y su desarrollo como arma que le apunta a la psiquis y la racionalidad humana.

Mientras tanto, en la frontera de este autoproclamado Occidente, Netanyahú siembra el genocidio de las poblaciones que se asientan en el territorio donde proyecta extender “El Gran Israel” con el que se jacta su ideología supremacista. Un criminal de guerra declarado por la avergonzada Europa que respira un pesimismo idiota tras haber sublimado su existencia a los designios de esa malformación geopolítica a la que llamaron Occidente.

Ese delirio que protagoniza Estados Unidos, que no puede explicar más lo que sucede en el mundo y el supremacismo genocida que desarrolla Israel a expensas de exponerse sin tapujos a la opinión pública que trabajosamente controlaron a fuerza de controlar la hegemonía de soportes por los que circula la información, son los “faros” que eligió el idiota que funge las veces de presidente en nuestro país y, aún peor, son los ordenadores de la producción política del conjunto del sistema que funciona ordenadamente detrás de una democracia liberal que parece un instrumento del pasado.

 

Pobre federalismo

En una nota editorial de esta cooperativa, hace doce años atrás, en las páginas de la revista Oveja Negra, señalábamos que “la mayor amenaza al federalismo en el siglo XXI no es el puerto de Buenos Aires, son los grupos económicos y la política colonial que despliega Estados Unidos en una diplomacia clandestina en cada una de nuestras provincias”.

En su encuentro de 2026, la cámara de comercio norteamericana en Argentina (AmCham) decidió titular el evento como “Una Argentina Federal en desarrollo” con presencia casi completa del staff de gobernadores de las provincias en las que existen recursos estratégicos de interés paras las pretensiones geopolíticas de Estados Unidos.

"Estamos empezando a tener una agenda verdaderamente federal" dijo Alejandra Cardona, CEO de la Cámara de Empresas Mineras, quien elogió el clima de “seguridad jurídica” que otorga el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI): “sin el RIGI no había nada”, y atribuyó a ese marco normativo la decisión de las multinacionales de desarrollar proyectos en Argentina.

Los empresarios petroleros estaban exultantes con el incremento incesante del precio del barril de crudo. Mientras se frotan las manos, nuestro pueblo se agarra el bolsillo.

En una entrevista con EconoJournal, Gustavo Lopetegui, ex secretario de Energía de Mauricio Macri sostuvo elogioso con el sector y las políticas de Estado que diseñan los grupos económicos en este paréntesis fallido del Estado que “Hemos vivido 20 años poniéndole el pie encima a los precios cada vez que pasaba algo. Eso nos costó carísimo, ya que se tradujo en desabastecimiento de gas y en una pérdida de ingresos por 50.000 millones de dólares para la industria energética” y señaló que con la guerra en Medio Oriente, los combustibles subieron alrededor de un 25% en apenas un mes sin desatar grandes conflictos. “No le tembló la mano a nadie ni hubo mucho lío en la prensa. Tampoco resultó conflictivo que la cobertura de costos en las facturas de gas y electricidad haya pasado del 30% a cerca del 70% bajo la actual gestión.”

“La mejor alternativa para un productor en esta coyuntura es exportar a lo pavo” dijo el ex empresario petrolero y secretario de energía de Macri, Juan José Aranguren. “¿Por qué preferiría venderle a un refinador que le va a pagar US$30 ó US$40 menos?”, remató para justificar que el recurso energético tiene que estar al servicio de corporativo y del extranjero, antes que para el abastecimiento local de combustible.

“Con guerra o sin guerra, con la política de “hagan plata, evadan y fuguen divisas cuanto quieran” de Luis Caputo y Javier Milei, la población paga sin justificación a precio internacional los consumos e insumos que produce y consume en pesos, empeorando las condiciones de trabajo, de pérdida de empleo, de calidad de vida y competitivas para producir con trabajo argentino agregado” sostuvieron desde el Foro Economía y Trabajo en un reciente documento.

Ese país subordinado a las pretensiones geopolíticas delirantes de Estados Unidos, es el que describió elogioso el ministro Luis Caputo, quien se jactó en señalar que “los próximos 18 meses serán los mejores de las últimas década”. Terminó de decirlo, y firmó un nuevo acuerdo con el FMI para garantizar con mas deuda el pago de la deuda externa que arrastramos desde su anterior gestión hace diez años atrás.

Los gobernadores que sufren un ajuste en las partidas que el gobierno nacional les recorta para justificar los números de una economía que cruje por todos lados, compartían evento mostrando un clima de negocios agradable para la perspectiva de los empresarios que digitan lo que va a suceder con los recursos estratégicos con los que cuenta cada provincia que ellos aparentan gobernar.

Nuestro federalismo en boca de gobernadores que están dispuestos a canjear la explotación extractiva de un recurso estratégico a cambio del negocio de prestar algún servicio marginal para beneficio y enriquecimiento de un puñado de runflas, constituye un insulto identitario de la misma magnitud que la que expone la deriva de los dirigentes que se llevaron el peronismo a transitar un asfixiante desierto ideológico.

 

Delirio

El idiota ubicado en el sillón presidencial, en un entrevista con un medio Israelí, dijo: "Me siento personalmente amigo, tengo un afecto enorme por él, pero sobre todas las cosas tengo una profunda admiración, me parece un líder extraordinario. Israel y todo el mundo occidental debería agradecer que él es el primer ministro de Israel".

Como si no alcanzara con ese elogio, sostuvo que "Es un gran ser humano, es una persona claramente muy inteligente y que entiende lo que está en juego. Verdaderamente me siento honrado, halagado, premiado por tener la dicha de ser amigo y también por la excelente relación que tengo con el presidente Donald Trump".

Y en el cenit de su cipayismo agregó: "Ambos son dos líderes excepcionales y que entienden a la perfección qué es lo que está en juego. Me siento honrado de poder decir que tengo ese excelente vínculo tanto con Netanyahu como con Trump".

Cuando nuestro pueblo logre producir la resistencia necesaria para cerrar esta distopía, y la organización política vuelva a ser la premisa ineludible de la militancia en nuestro movimiento popular, seremos capaces de dar una vuelta de página en nuestra historia.

Reeditar los modos, los temores, las mentiras y los relatos que habitan el espectáculo de la democracia liberal que solo funciona para coartar la ofensiva popular, sería un error mayúsculo.

Será tiempo de avanzar hacia la liberación nacional, con la misma intensidad con la que la banda de idiotas y miserables que gobiernan la Argentina proclaman y sumergen nuestro destino en la ciénaga del colonialismo.

Será tiempo de Patriotas, entonces.

Fernando Gomez

Fernando Gómez es editor de InfoNativa. Vicepresidente de la Federación de Diarios y Comunicadores de la República Argentina (FADICCRA). Ex Director de la Revista Oveja Negra. Militante peronista. Abogado.

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