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Destrucción del sistema científico argentino


20 de diciembre de 2025

La decisión arbitraria del gobierno nacional de eliminar los subsidios PICT constituye un ataque directo al corazón del sistema científico nacional. Los PICT han sido, en el último cuarto de siglo, la herramienta de financiación clave para sostener el trabajo diario de los grupos de investigación. La medida, que afecta a unos 25 mil científicos y 1.200 becarios, parece ser el último paso del cientificidio planificado por la administración libertaria.

Gabriel Rocca

Parecía una comunicación más pero no lo era, contenía en su interior una sentencia que condena a la ciencia argentina a la insignificancia. Así, el jueves 4 de diciembre, las autoridades de la Agencia I+D+i, por medio de un tuit que presentaba un título engañoso sobre convocatorias para el financiamiento de proyectos científicos, anunciaron en un párrafo escondido en el medio del texto, que daban de baja las convocatorias PICT 2022 (proyectos ya evaluados y adjudicados) y 2023, y que no habría nuevos llamados.

Al mismo tiempo, tal vez con la intención de diluir el impacto negativo de la noticia, la Agencia presentó dos nuevos instrumentos que tendrían por objetivo financiar proyectos con el “sector privado” y fomentar la creación de empresas de base tecnológica. Sin embargo, y aunque estas herramientas fueran más que solo anuncios de ocasión, para RAICYT (Red de autoridades de institutos ciencia y tecnología): “Estas nuevas líneas no financian la investigación científica. Disfrazan el recorte y el ataque a la ciencia con el argumento ficticio de financiar ciencia aplicada”.

No debería causar sorpresa. La medida, más bien, surge como el corolario perfecto de un plan sistemático de liquidación del sistema científico nacional iniciado hace dos años, con la asunción del gobierno libertario. Hace pocas semanas, NEXciencia publicaba un informe que daba cuenta de que a 22 meses de la llegada de Milei al poder, el presupuesto del área se había desmoronado en un 44%, los salarios habían retrocedido un 37% y el sistema llevaba perdidos más de 5 mil empleos. La nueva decisión impacta de lleno en el trabajo de unos 25 mil científicos y 1.200 becarios. A partir de este último recorte, Argentina se convierte en el único país de toda América que prácticamente deja de invertir en ciencia. El cientificidio parece consumado.

Y no se trata de cifras exorbitantes para el presupuesto de un país como la Argentina. La Agencia aportaba unos 50 millones de dólares para sostener seis mil proyectos, que se iban renovando cada año con 1.500 nuevas líneas de trabajo. Se trata de un costo mucho menor para las arcas del Estado de lo que implican las reiteradas bajas de retenciones, las exenciones impositivas para algunas grandes empresas, o los millonarios aumentos de recursos destinados a la SIDE.

Dada la gravedad de la situación, Desade NEXciencia, la agencia de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, se convocó a un grupo de prestigiosos científicos y científicas para que aporten un testimonio de primera mano a partir de dos preguntas:

1. ¿Qué significa para el sistema científico argentino la desaparición de los PICT?

2. ¿Qué consecuencias tendrá esta decisión para el futuro del sistema?

 

“Un nuevo gran éxodo de gente altamente capacitada”

 1. Con la desaparición de los PICT desaparece “el combustible” para el desarrollo, funcionamiento y crecimiento del sistema científico argentino. Un sistema científico que, con mucho esfuerzo, empuje y compromiso de todas las partes involucradas, fue adquiriendo una dimensión sumamente importante tanto en número de equipos de trabajo como en calidad de los mismos. Una ciencia de la que sentimos orgullo y por la que somos reconocidos en ámbitos internacionales. Una ciencia que genera conocimiento de punta en toda la gama de disciplinas científicas y que forma recursos humanos de la más alta calidad. La gran mayoría de los grupos de investigación de todo el país, incluído el que dirijo, sostenían su tarea y su crecimiento a través de presentarse a concursos para la adjudicación de subsidios PICT.
2. Las consecuencias son fáciles de imaginar, y verdaderamente escalofriantes. Los grupos de trabajo se achicarán, los proyectos se irán recortando e interrumpiendo en la medida en que dejemos de contar con insumos y equipamiento para desarrollarlos. Quienes por razones personales debamos o decidamos quedarnos en el país, trataremos de subsistir casi de manera «latente» en una especie de «hibernación» forzada, escarbando el fondo de la olla y buscando recursos por más mínimos que sean por cada rincón que podamos. Mientras que las generaciones más jóvenes buscaran nuevos horizontes, con mejores perspectivas de desarrollo, en otros países o en otros rubros de la actividad laboral, un nuevo gran éxodo de gente altamente capacitada y en la que el país ya ha invertido muchísimo en su formación.

Anabella Srebrow, investigadora del CONICET, profesora de Exactas UBA.

 

“Consolida el cientificidio”

 1. Para el sistema científico argentino, la reciente anulación de los proyectos de ciencia básica conocidos como PICT por parte de la Agencia I+d+i marcó un golpe decisivo para la ciencia argentina, dejando a la Argentina como el único país del continente prácticamente sin inversión estatal en ciencia. Cabe destacar que la Agencia había sido creada en el gobierno de Menem y había funcionado con altibajos pero con continuidad en gobiernos de diferentes signos políticos.
2. La medida profundiza el desmantelamiento de la ciencia básica, consolidando el cientificidio que destruye una red que ha llevado décadas construir, paralizando y haciendo desaparecer grupos enteros. A más largo plazo, la consecuencia se verá en la pérdida de capacidades tecnológicas, de innovación y de respuesta a distintas situaciones de emergencia en nuestro país.

Darío Estrin, investigador del CONICET, profesor de Exactas UBA.

 

“El abandono de una idea de ciencia desde, por y para el pueblo”