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El peronismo: único nacionalismo real argentino


11 de octubre de 2025

""El peronismo se constituye como el único nacionalismo real existente, la encrucijada se define hacia el lado de las mayorías populares" define el profesor David Acuña en esta nota.

David Acuña

Juan José Hernández Arregui en su libro “Nacionalismo y Liberación” señala que “El nacionalismo posee un doble sentido según corresponda al contexto histórico de una nación poderosa o de un país colonial. Hay, pues, en el umbral del tema, una distinción, no de grado sino de naturaleza (…) El nacionalismo adquiere connotaciones irreductiblemente contrarias según las clases sociales que lo proclamen o rechaza”. En nuestra historia moderna, es correcto sostener la existencia de dos grandes líneas al interior de la corriente nacionalista: una popular y otra elitista.

El desplazamiento de la oligarquía fraudulenta del gobierno por la Revolución del 4 de junio de 1943 no implicó de por sí el ascenso de un bloque de poder hegemonizado por la burguesía nacional. Esta burguesía industrial surge tardíamente en la historia argentina. Por lo cual no tuvo tiempo de conformarse como clase “consiente para sí” de la necesidad de llevar adelante un programa revolucionario que le permitiera hegemonizar un nuevo bloque histórico-social y etapa de desarrollo nacional. A la par de esta burguesía industrial surge una pequeña burguesía urbana que se mueve por pautas de asalariados, conformando lo que se ha dado en llamar clase media. Tanto una como otra son raquíticas en su desarrollo político e incapaz de generar por sí mismas una alternativa de poder (cuadro común al conjunto de Nuestra América).

Ante este cuadro de situación, es el sector nacionalista e industrialista del ejército el que ocupa la dirección del proceso de transición y cambio. El mismo, lleva adelante dos cuestiones fundamentales: a) desmantelar los mecanismos de opresión del capital extranjero sobre el sistema económico nacional; y b) sentar las bases para un modelo industrial de desarrollo.

Tanto el nacionalismo de elite como el nacionalismo popular compartieron en términos generales una posición neutralista frente a la guerra mundial, como así también de contar con los mecanismos económicos necesarios para un desarrollo autónomo de los condicionamientos del capital extranjero. Podemos entonces señalar que hay una confluencia de concepción antiimperialista y de nacionalismo económico que los ubica en un claro apoyo al nuevo gobierno. Sin embargo, más allá de esta confluencia básica, tanto uno como el otro sector tendrán una apreciación diferente de las necesidades de la etapa y el rol de las masas populares.

Por un lado, encontramos a FORJA quien siendo continuidad del yrigoyenismo se encuadrada dentro del nacionalista popular apoyando las medidas económicas adoptadas por el nuevo gobierno y abogaba por una salida electoral a la crisis. Pero, por otro lado, la incorporación de funcionarios provenientes del nacionalismo de elite marcaba una continuidad de la concepción cultural del viejo uriburismo y la “nación católica” proclamada por la Iglesia. Gustavo Martínez Zuviría, ministro de educación del gobierno, afirmaba que una de las tareas de la Revolución era “cristianizar el país, disminuir la inmigración en general aumentando la tasa de nacimiento y extirpar la doctrina liberal”.

El peronismo, como producto surgido al interior de la Revolución, saldará en el plano ideológico y político la contradicción entre ambos sectores del nacionalismo.

La irrupción en escena de las masas obreras sindicalizadas definirá el debate en torno a qué tipo de nacionalismo es parte constitutiva en términos mayoritarios del naciente peronismo. La amalgama fundacional del peronismo está madura para ocupar el rol de dirección de un nuevo bloque histórico de poder. La confluencia entre sectores de la burguesía industrialista de capital local, junto a sectores nacionalistas del ejército, se complementa con la incorporación de las masas obreras organizadas sindicalmente.

Durante el proceso 1943-1945 se institucionalizaron con fuerza de ley una serie de reivindicaciones de los trabajadores que prácticamente eran enarboladas desde el propio origen del movimiento obrero. La política emanada desde la Secretaría de Trabajo y Previsión tendientes a mediar en la relación conflictiva entre los sectores del trabajo y el capital le permitió a Perón forjar una alianza que beneficiara a ambos sectores. La misma se objetiva en la gesta obrera del 17 de octubre de 1945 y se convalida en las elecciones de febrero de 1946.

El peronismo se constituye como el único nacionalismo real existente, la encrucijada se define hacia el lado de las mayorías populares.

David Acuña

David Acuña, historiador, profesor y militante peronista. 

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