infoNativa

Estrés y embarazo: El trimestre más vulnerable


08 de agosto de 2026

Una investigación realizada en la Argentina muestra que el estrés materno durante el segundo trimestre del embarazo se asocia con un mayor riesgo de alteraciones tempranas en el neurodesarrollo infantil. El estudio involucró a 198 mujeres gestantes y a sus bebés.

Gabriel Stekolschik

Se sabe que el periodo perinatal –el lapso que abarca el embarazo y el primer año tras el parto- es un tiempo sensible para la salud mental materna y, también, para el desarrollo neurológico del bebé. Además, hay evidencia de que durante ese periodo el estrés materno puede afectar el neurodesarrollo de la criatura.

Con ese conocimiento, un equipo de investigación argentino decidió evaluar la relación entre el estrés materno y el neurodesarrollo infantil en un contexto caracterizado por una elevada vulnerabilidad psicosocial.

Para eso, mediante distintos cuestionarios validados internacionalmente, midieron diferentes componentes del estrés materno -ansiedad, depresión, estrés autopercibido y estrés específico del embarazo- a lo largo del segundo y tercer trimestre de gestación y del primer trimestre posparto, en 198 mujeres atendidas en centros públicos de salud de la ciudad de Mar del Plata.

De igual manera, utilizando una herramienta que permite evaluar el grado de neurodesarrollo del bebé en cinco aspectos (comunicación, motricidad gruesa, motricidad fina, resolución de problemas e interacción social), pudieron determinar qué criaturas tenían un neurodesarrollo típico (“normal”) y cuáles presentaban algún riesgo de retraso en el desarrollo neurológico.

“Encontramos que, a los tres meses de edad, un 15% de los niños y niñas tenían algún riesgo de retraso en el neurodesarrollo”, revela Eduardo Cánepa, investigador del CONICET y director del Laboratorio de Neuroepigenética y Adversidades Tempranas de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. “¿Por qué hablamos de riesgo? Porque no es algo que ya está determinado. Es un aviso de que esos chicos necesitan una intervención para que el retraso no se profundice y dé lugar a problemas emocionales y cognitivos”.

 

Cánepa es uno de los autores del trabajo que se publicó hace unos días en la revista científica Early Human Development en el que se analiza la relación entre el estrés materno perinatal y el neurodesarrollo infantil: “Nuestro estudio muestra que un mayor estrés psicosocial materno durante el segundo trimestre del embarazo se asocia significativamente con una mayor probabilidad de riesgo en el neurodesarrollo del lactante”, consigna Cánepa. “También vimos que la depresión es el componente que más contribuye al estrés materno y, por lo tanto, al riesgo en el desarrollo neurológico de los niños”, completa.

El investigador pone el énfasis en la necesidad de intervenir preventivamente sobre los determinantes sociales de la salud que afectan a estas poblaciones vulnerables: “Se sabe que hay determinantes sociales, es decir, cómo las personas nacen, viven, trabajan, si tu trabajo es sin una seguridad de contrato, o de estabilidad, si tu vivienda es precaria, todo ese ambiente determina tu estado de salud mucho más quizá que una infección o una dolencia pasajera. Entonces, si las madres llegan al segundo trimestre con estos determinantes sociales deficientes, mala vivienda, mal trabajo, violencia, etcétera. Bueno, el niño corre riesgo. Entonces, operemos sobre esos determinantes sociales para que cuando llegue el segundo trimestre del embarazo todo transcurra lo mejor posible”.

Si bien los resultados de la investigación indican que habría un período crítico durante la mitad del embarazo en el que el estrés materno está más estrechamente relacionado con la vulnerabilidad temprana del neurodesarrollo infantil, Cánepa advierte: “La exposición al estrés no aparece mágicamente en el segundo trimestre del embarazo. En humanos, es una situación de vida que acompaña desde bastante antes. Por otro lado, es imposible cambiar el efecto de las condiciones ambientales justo en el segundo trimestre del embarazo. Por eso, el mensaje que intentamos dar con nuestro trabajo es que, aunque las intervenciones centradas en la salud mental materna siguen siendo importantes, hay que tratar de que todas las mujeres tengan una situación socioeconómica que les asegure un ambiente menos expuesto al estrés. Porque, de quedar embarazada y llegar eso al segundo trimestre, el desarrollo cerebral de los niños está en riesgo”.

El estudio publicado en Early Human Development lleva la firma de Hernán López-Morales, Julieta Mariel Sosa, Ana Eugenia Faas, Germán David Schrott, Catalina Frittayón, Marcela Carolina López, Sebastián Urquijo y Eduardo Cánepa.

 

 

 

Gabriel Stekolschik

Gabriel Stekolschik es periodista científico y docente de posgrado en Facultad de Ciencias Exactas y Naturales - Universidad de Buenos Aires, en la que integra la agencia NexCiencia.

Compartir esta nota en