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La acción militante no olvidó, no perdonó


05 de abril de 2025

A 18 años del asesinato de Carlos Fuentealba, miles de personas se movilizaron en Neuquén. Un hecho que nos obliga a pensar la actualidad, donde las condiciones sociales, políticas y económicas del ayer siguen presentes.

Guillermo Lopumo

Hace 18 años el cuerpo del docente neuquino Carlos Fuentealba yacía inerte en la ruta, víctima de las balas represivas del gobierno del entonces gobernador Jorge Omar Sobisch.

Ante este nuevo aniversario, miles de personas pertenecientes a distintas organizaciones políticas, sociales y sindicales marcharon por las calles de Neuquén este 4 de abril recordando este hecho, en una convocatoria realizada por laAsociación de Trabajadorxs de la Educación de la Provincia de Neuquén (ATEN).

La muerte de Carlos, nos brinda la posibilidad de pensar la actualidad que vivimos, encontrando puntos en común con ese pasado que parece lejano pero que sigue vigente.

Las políticas del gobierno de Jorge Omar Sobisch, representaban un modelo político, económico, social y cultural que detestaba a los pueblos originarios, consideraba a lxs trabajadores del Estado en su conjunto como un gasto; argumentaba firmemente que una clase privilegiada debía sostener y acrecentar sus privilegios en detrimento del hambre y las necesidades de la mayoría. Creía que los recursos naturales eran una oportunidad de jugosos negocios para garantizar el poder de las empresas multinacionales de las que recibían sus prebendas.

Tenía en su programa el achique del Estado provincial, privatizando los sectores productivos, educación, salud, servicios y al transporte.

Todo esto debía garantizarse con un feroz modelo represivo que silenciara críticas y garantizara su alianza estratégica con REPSOL, limitara derechos sociales, sindicales y afectara las garantías de los pueblos originarios. Lxs docentes, el pueblo Mapuche y otros sectores sociales y sindicales se lo impidieron.

La brutalidad represiva de ayer contaba con los mismos aliados de hoy: Patricia Bullrich, Mauricio Macri, Luis Caputo, Federico Sturzenegger siguen rebotando en la memoria de miles, que en cada aniversario de la muerte de Carlos, salen a la calle.

El espejismo de VACA MUERTA, la entrega de los recursos naturales de manera asquerosa a las multinacionales, la construcción de una provincia que vaya de la mano de un país colonial y dependiente, y las consecuencias que estas políticas traen en la cotidianeidad del pueblo neuquino, como la triplicación de casos de personas en situación de calle, aumento feroz del desempleo y el costo de la vida a límites insoportables, nos hacen pensar que los motivos por los que Fuentealba fue asesinado en la ruta 22 siguen vigentes.

¿Habrá llegado el momento de buscar las condiciones necesarias para empezar a construir la unidad que dé vuelta la taba? En el recuerdo de Carlos, en la lucha militante y en la memoria, debe estar el secreto para encauzar este camino.

Guillermo Lopumo

Profesor de historia. Docente de enseñanza media en Neuquén.

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