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Tarde, ¿pero seguro?


11 de julio de 2026

Alberto Gomez

Treinta meses después del genocidio social que implementara el infame desgobierno del psicópata presidente, el triunviro de la CGT., se expresa diciendo, “Cambió el clima social. La situación económica está cada vez peor y los reclamos para que la CGT hiciera algo aumentaron. La protesta social va a ser mejor recibida”.

Treinta meses, dos años y medio, de agacharse para que no los vieran, de esconderse para no dar la cara, de traicionar los reclamos de una sociedad arrasada económicamente, y devastada por la crueldad de una política absolutamente entregada a los poderes imperiales, y al manejo de los poderosos empresaurios que dirigen y digitan al gobierno y a sus satélites (como esta CGT oficial).

Reunidos en su sede central, acordaron instrumentar un plan de lucha, que comenzará el próximo miércoles 22, acompañando la marcha de jubilados, que se hacen desde el primer momento de asumida la Asociación Ilicita, porque no debemos olvidar que se instrumentó en diciembre 23 una devaluación del peso del 118%, el cual no se pudo recuperar íntegramente, hasta el día de hoy, por parte de los haberes jubilatorios mínimos (70% de la población pasiva). Encima de sufrir el escarnio del congelamiento de un ínfimo bono, a partir de marzo 2024, cuando comenzamos a percibir, recién tres meses después, la nueva fórmula basada en la inflación, dibujada dos meses antes.

El plan cegetista, es sostener la presencia de los sindicatos todas las semanas, no solo el 22, todos los miércoles a partir de esa fecha. “La idea es organizar una ingeniería con compañeros de distintos sindicatos, irse dividiendo para evitar los descuentos de horas que hacen en algunas empresas”.

Creemos que la acción de protesta llega muy tarde, con un alto porcentaje de suicidios, en las clases activas y pasivas, con la pérdida de 300mil puestos de trabajo, una reforma laboral que incluso afectará el futuro jubilatorio de los activos de hoy (por la entrega de dádivas fiscales a los poderosos), la entrega de soberanía, la claudicación de las políticas productivas (industricidio), la concentración de la riqueza en los ganadores extractivistas (foráneos) de la minería, finanzas, petróleo y energía.

Si bien celebramos el “despertar” de los reclamos de las centrales obreras, existen discusiones que no es posible dar. Nadie habla de revolución, nadie propone un revulsivo ético y político. Es verdad, existe una anomia absoluta, una carencia de líderes, conductores y/o relatores creíbles de la realidad que se vive por debajo de los “altares” de la intelectualidad.

Entendamos como revolución, enfrentar débilmente; en la calle, con la gente en el lugar que le corresponde a cada uno. Con la población sublevada en su indignación por el saqueo, parada, sitiando a los antros del cipayismo explícito que nos sojuzga, quienes implantaron la Miseria Planificada que nos había enseñado Walsh.

La dirigencia, encauzando la bronca, los intelectuales planteando (a viva voz, no escondidos en cuevas oscuras) programas realistas para cambiar sin traumas el status quo económico y político que nos asola, y sin reiterar la implantación del miedo tras la triste noche de la dictadura.   

 

No debemos cometer los mismos tibios errores, que tuvimos cuando derrotamos a la primera cara de la corrupta banda neoliberal, continuada por el psicópata sionista, admirador de la Tatcher.

No permitamos que los que vengan a cambiar la actualidad, operen como bailarines de tap, saltando con tibieza socialdemócrata, para evitar pisar intereses que nos introdujeran en la barbarie actual.

Enfrentemos sin miedos la prepotencia de las persecuciones, a los cortesanos dadores de impunidad; de siglos; modificando sus bases estructurales, cambiándolas por elecciones populares. No hagamos como hace siete años, no tratar la Deuda ilegal asumida, primero con el FMI., por el mismo que hoy la incrementa por día con sus patrones financistas de Wall Street (o el Tesoro americano).   

Lo mismo puede pasar con una reforma (apenas seis meses después) de la Ley 27.799 de Inocencia Fecal, que marcaría problemas en el diseño original, que, el propio Gobierno reconocer del régimen vigente de facilidades al acceso al Impuesto a las Ganancias. No logró generar confianza para atraer los llamados “dólares del colchón”, ni disipar dudas jurídicas de sus beneficios.

No olvidemos, el buitre FMI., exige modificaciones a las Leyes Tributarias, y desfinanciar las jubilaciones. Sabemos que, aún existen 130.000 jubilados tributarios del Impuesto a las Ganancias, algo inconstitucional, y que hasta la misma ARCA dejó de apelar los juicios ganados en su contra por aquellos jubilados que han hecho juicio. No sea cosa que se busquen artilugios para sostenerlo.

Como dice José Luis Lanao, en sus cartas semanales, “Quienes hoy cierran los ojos deberían recordar que quien normaliza el comportamiento del “agente naranja” que nos sodomiza, eleva su propia inmoralidad”.  “Han construido un sistema de normalización del horror tan eficaz que ya no hace falta ni órdenes, ni censura. La barbarie ya no se oculta, ni se la cuestiona”.

Tan disciplinados son nuestros representantes, que debemos recordarles lo de “usar y tirar”, tan común en el agente naranja, autoproclamado gendarme global, y que aplica hasta con sus propios alcahuetes (Musk, Pence, Haley, Christie, Bannon, Bolton, y tantos otros disciplinados).

No sea cosa que lleguemos tarde al recambio del odio, y nos introduzca otro amigo, propuesto por el AIPAC (Comité Americano Israelí de Asuntos Públicos), antes que lo encontremos nosotros.

Alberto Gomez

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