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Trabajo, salarios y consumo en caída libre: Los rostros de un modelo para pocos


15 de agosto de 2026

El trabajo ya no alcanza: el 52,7% de la fuerza laboral es vulnerable, la informalidad llega al 44,2% y el consumo cae 7 meses seguidos. Dos informes del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP) y de la Fundación COLSECOR muestran que el modelo expulsa a la mayoría. Mientras el gobierno celebra la macro, las familias se hunden en la precariedad y la deuda.

Silvia Paez

Dos nuevos informes —uno del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP) y otro de la Fundación COLSECOR— confirman lo que millones de argentinos ya viven en carne propia: el trabajo, cuando existe, ya no alcanza para vivir. El deterioro del empleo y la caída del consumo no son accidentes. Son la consecuencia inevitable de un modelo que concentra la riqueza, precariza la vida y deja a la mayoría afuera del reparto.

 

El trabajo no garantiza ingresos suficientes

El boletín sociolaboral del IPyPP, correspondiente al primer trimestre de 2026, es lapidario: "tener trabajo está cada vez más lejos de garantizar ingresos suficientes, estabilidad y derechos". La desocupación abierta es del 7,8%, pero ese número oculta una realidad mucho más extensa. La subutilización laboral (desempleo más subempleo) alcanza al 19% de la Población Económicamente Activa (PEA), la presión efectiva sobre el mercado de trabajo llega al 23,7% y, si se suma a quienes desean trabajar más, la disponibilidad de fuerza de trabajo trepa al 29,4%.

El desempleo estructural se manifiesta como uno de sus rasgos más extremos: 3 de cada 10 desocupados llevan más de un año buscando empleo sin conseguirlo. La informalidad alcanza al 44,2% de los ocupados. Una cuarta parte de los trabajadores son cuentapropistas y, entre ellos, el 65% trabaja informalmente; entre los asalariados, la falta de registración llega al 37,9%.

Si se incorporan desempleo, informalidad, contratos temporarios e ingresos insuficientes, más de la mitad de la fuerza laboral —el 52,7%— se encuentra en situación de vulnerabilidad. La situación de las juventudes es todavía más grave: entre los 18 y 24 años, la desocupación alcanza al 19,5%, casi dos tercios de los asalariados son informales y el indicador de vulnerabilidad laboral llega al 77,6%.

 

Salarios que no alcanzan, deudas que crecen

El ingreso promedio de los ocupados fue de $1,08 millones, pero cae a apenas $524 mil entre los cuentapropistas informales y a $700 mil entre los asalariados informales. El 17,5% de los trabajadores gana menos que el Salario Mínimo, proporción que alcanza al 24,4% entre las mujeres.

Cuando un trabajo no alcanza, la respuesta es trabajar más. El 10,4% de los ocupados tiene más de un empleo, porcentaje que sube al 13,7% entre las mujeres. Más de 5,1 millones de personas trabajan más de 45 horas semanales y, pese a trabajar casi un 50% más de horas, perciben un ingreso por hora 23% inferior al promedio.

 

La precarización laboral se traduce en pobreza

Uno de cada cinco trabajadores es pobre, aun teniendo una ocupación. En el conjunto de la población, la pobreza alcanza al 30% y golpea particularmente a las infancias: el 42,5% de niñas, niños y adolescentes son pobres y el 9,5% son indigentes. Descontando el efecto estacional del aguinaldo, la pobreza aumentó del 29,9% al 32,5% entre fines de 2025 y el primer trimestre de 2026.

Frente a ingresos que no alcanzan, los hogares profundizan sus estrategias de supervivencia: 4 de cada 10 personas viven en hogares que tuvieron que gastar ahorros, y crecen los préstamos de familiares, amigos y bancos. El endeudamiento se ha convertido en una estrategia de supervivencia para millones de argentinos.

 

Los alimentos no dejan de subir

El informe de la Fundación COLSECOR sobre la Canasta Básica Alimentaria de julio de 2026 muestra que los alimentos básicos siguen encareciéndose. En el interior del país, la canasta aumentó 1,4% mensual, mientras que en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el alza llegó al 2,6%. Un adulto referente del interior necesitó al menos $216.681 para no ser indigente, mientras que un capitalino requirió $288.832, un 33,29% más. Una familia tipo de dos adultos y dos menores necesitó en el interior $669.545 para cubrir su alimentación básica, mientras que en Capital ese mismo conjunto de alimentos costó $880.938, un 31,57% más.

 

El consumo se derrumba

El presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), Mario Grinman, fue contundente: "El problema principal sigue siendo el poder adquisitivo. El comerciante vende menos porque la gente tiene que destinar una mayor parte de sus ingresos a gastos que no puede postergar". Y explicó: "El consumo depende mucho del poder adquisitivo y hoy el salario real todavía está alrededor de un 10% por debajo de la inflación".

La caída del consumo se refleja en todos los indicadores. Según el INDEC, las ventas en supermercados cayeron 0,7% interanual en mayo de 2026 y acumulan una contracción del 2,8% en los primeros cinco meses del año. El consumo masivo cayó por séptimo mes consecutivo en junio, con una baja del 2,7% interanual.

 

Un modelo que jamás derrama

Los dos informes, leídos en conjunto, dibujan el mismo panorama: un modelo económico que no genera empleo de calidad, que destruye salarios y que empuja a las familias al endeudamiento para sobrevivir. El trabajo, cuando existe, es precario, mal pago e insuficiente. El consumo, que debería ser el motor de la economía, se contrae porque la gente no tiene plata para gastar.

El gobierno celebra la estabilidad macroeconómica, pero la macro no se come. La macro no calefacciona los hogares. La macro no paga las tarifas. La macro no llena la heladera. La macro no alcanza para que una familia tipo pueda comprar los alimentos básicos sin endeudarse.

Los números del IPyPP y de COLSECOR no son abstracciones. Son la vida cotidiana de millones de argentinos que ven cómo su trabajo vale cada vez menos, cómo los alimentos suben mes a mes y cómo el consumo se convierte en un lujo que ya no pueden permitirse. Ese no es un efecto colateral del ajuste. Es el núcleo del programa. Y mientras el gobierno sigue celebrando, las familias siguen cayendo.

 

Silvia Paez

Silvia Paez es comunicadora, colaboradora de InfoNativa. 

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