Universidades de pie contra el vaciamiento y la miseria salarial
19 de septiembre de 2026
Frente al rechazo a la propuesta salarial de miseria del Gobierno Nacional a las universidades y con la agenda encima del Presupuesto 2027 que consolida el recorte sobre la ciencia y las facultades, la comunidad universitaria resolvió un paro de 48 horas, una nueva marcha federal y 23 dÃas de protesta. Sin acuerdo salarial y con asfixia presupuestaria, las universidades van a la huelga en todo el paÃs.
El conflicto en las universidades públicas de todo el país entra en su fase más crítica. Lejos de ofrecer una salida a la asfixia presupuestaria y al derrumbe salarial que arrastra la comunidad académica, el proyecto de Presupuesto 2027 presentado por el Ejecutivo nacional ratificó la decisión política de profundizar el desguace del sistema universitario y científico-tecnológico. Frente a la falta total de respuestas paritarias y ante la certeza de que el esquema de ajuste no es transitorio sino programado, las federaciones docentes y no docentes resolvieron endurecer su postura con un contundente plan de lucha que paralizará las casas de altos estudios en cada provincia.
Un plan de lucha federal: 48 horas de paro, marcha nacional y 23 días de protesta
La respuesta gremial ante el congelamiento y las ofertas unilaterales del gobierno fue unánime. El Frente Sindical de Universidades Nacionales resolvió convocar a un paro total de actividades por 48 horas, profundizando una escalada de medidas de fuerza que incluirá un cronograma ininterrumpido de 23 días de visibilización, clases públicas, asambleas permanentes y actos de protesta en todas las sedes universitarias del país.
El punto de inflexión del plan de acción será la convocatoria a una nueva Marcha Federal Universitaria, reeditando la masiva movilización popular que colmó las calles en rechazo a la política de desfinanciamiento oficial.
Las medidas de fuerza expresan el hartazgo de los trabajadores docentes y no docentes frente a la parálisis de la negociación salarial:
- Pérdida del poder adquisitivo: Con salarios carcomidos por la inflación y aumentos decretados por debajo de los índices oficiales, más de la mitad de los docentes universitarios se encuentran hoy con ingresos por debajo de la línea de pobreza.
- Falta de acuerdo paritario: Las mesas de negociación continúan empantanadas por la negativa gubernamental a reconocer el desfasaje acumulado, intentando imponer pautas salariales testimoniales que convalidan la pérdida real del salario.
- Paro de 48 horas: La medida de fuerza abarcará la suspensión total de clases, tareas de investigación y actividades administrativas en las 57 universidades nacionales, paralizando facultades y colegios preuniversitarios.
El Presupuesto 2027: la consolidación del asfixiamiento científico y universitario
La dimensión del conflicto se agrava al analizar los números proyectados hacia adelante. El proyecto de ley de Presupuesto 2027 desarmó cualquier expectativa de recomposición: lejos de prever una recuperación de las partidas para gastos de funcionamiento, infraestructura y programas de investigación, las planillas oficiales confirman un recorte estructural que congela las capacidades operativas de las instituciones.
La asfixia presupuestaria impacta de lleno sobre el engranaje indivisible que une a la docencia con la producción de conocimiento:
- Caída en términos reales: Las partidas asignadas para la función Educación y Ciencia vuelven a retroceder en términos reales frente a la inflación proyectada, reduciendo la participación del área en el gasto total del Estado.
- Impacto en los organismos de ciencia: Institutos y laboratorios compartidos entre las universidades y los organismos del sistema científico (como el CONICET, la CNEA y la CONAE) quedan atados a presupuestos mínimos que apenas alcanzan para pagar salarios depreciados, cancelando subsidios para proyectos, becas doctorales e insumos básicos.
- Riesgo operativo: Las universidades enfrentan serias dificultades para sostener los servicios básicos (energía eléctrica, gas, conectividad y mantenimiento edilicio), lo que amenaza directamente la continuidad de las trayectorias académicas de miles de estudiantes.
Las aulas y las calles como trinchera
El conflicto universitario trasciende la legítima demanda sectorial por salarios dignos: lo que está en disputa en cada asamblea y en cada sede del territorio nacional es la supervivencia de la universidad pública como pilar de soberanía, movilidad social e independencia científica.
Con un plan de 23 días de movilización activa, dos jornadas de paro absoluto y la preparación de una nueva movilización masiva a nivel nacional, la comunidad universitaria le marca un límite al ajuste del Presupuesto 2027: sin salarios dignos ni presupuesto para enseñar e investigar, no hay universidad posible.


