infoNativa

Campaña antipueblo y anti selección argentina


11 de julio de 2026

Columna política y deportiva del Mundial 2026 por Diego “Vasco” Arturo.

Diego Arturo

A poco tiempo de que Argentina levantó la Copa del Mundo en Qatar 2022, la FIFA oficializaó tres nuevas leyes. Las tres apuntan directamente a jugadores argentinos: la ley Dibu Martínez prohíbe sus movimientos en penales; la ley Julián Álvarez sanciona el doble toque accidental; y la ley Prestianni castiga taparse la boca al hablar en la cancha. Estas prácticas las hacían todos los futbolistas del mundo, pero recién se volvieron "problemas" cuando un argentino las ejecutó.

En este último mes y, como no pueden ganarle en la cancha, recurren a campañas sucias, pagadas para escandalizar cada paso de Argentina. Como en todo mundial hay sospechas y en este caso es necesario generar sobreinformación para seguir instalando noticas, como si a la selección nacional fuera a la única que “ayudan”. ¿Acaso se olvidan del mundial del 34 en Italia con Mussolini y los arbitrajes? ¿O el gol fantasma de Inglaterra ante Alemania en 1966? ¿O que, en ese mismo año, cambiaron los árbitros y en semifinales fueron todos europeos?

El favoritismo siempre existió, pero cuando le toca a Argentina se arma el escándalo. La hipocresía del poder futbolero no conoce límites. Pero la ofensiva no viene solo de la FIFA. Los medios globales hegemónicos, esos que antes aplaudían a Brasil o Alemania, se transformaron de un día para otro en enemigos declarados de la albiceleste. Como no encuentran fisuras en el equipo actual, le buscan la vuelta a la historia: manchan los títulos del 86, con la mano de DIOS, como si el resto de los campeones hubieran ganado con pureza olímpica; o en el 2022 con los supuestos penales. “Que la sigan chupando” dijo alguna vez Diago Armando Maradona.

Hay medios, empresarios y poderes internacionales que pagan de manera privada a canales, periodistas, influencers y streamers para crear la campaña antiargentina. Festejan nuestras derrotas y ponen el grito en el cielo sembrando dudas hasta de nuestras victorias. Entre otros medios españoles afines al Real Madrid, franceses alineados con su política oficialista, y mexicanos que arrastran la cabeza colonizada desde que hincharon por los piratas ingleses y alemanes en el 86. Negocios turbios de apuestas, marcas y publicidades mueven estos hilos.

Pero lo más triste es que esta campaña global tiene cómplices locales. Acá, el grupo Clarín puso en su escenario a muchos insolentes que demuestran que están en contra de nuestro pueblo y su felicidad.

En la previa de Qatar, Marcelo Gallardo asomó en ESPN F90 y aconsejó a Scaloni que no entregara el equipo hasta último momento. Los medios tomaron ese eco como un reemplazo: “Gallardo quiere ser el DT”, repetían, sembrando la sombra de un técnico que no estaba.

Las voces fijas del periodismo criollo se sumaron: Ruggeri dijo que no había “proyecto serio”; el Chavo Fucks comparó a Scaloni con “un ladrón de autos” y le gritó “¡Tomatelá!” en ESPN F90; el Pollo Vignolo sentenció que si pensaban con la cabeza había que cambiar el técnico, y si pensaban con el corazón, que venga Gallardo. Una falsa dicotomía para instalar la duda.

El golpe más bajo lo dio TyC Sports en el Mundial 2018. Tras el 0-3 con Croacia, el programa “No Todo Pasa” hizo un minuto de silencio. Diego Díaz sentenció: “La selección argentina está muerta”. No era periodismo, era sepelio en vivo.

Hasta Mauricio Macri, ex presidente de Argentina y de Boca, fue visto festejando el gol de Arabia Saudita con un jeque en el Mundial de Qatar 2022.

En el 2026 cada entrevista de las corporaciones son mala leche. “¿Le pesó la responsabilidad de candidato?”, fue la pregunta a Scaloni. El periodista habla en nombre de todos para instalar una preocupación que no existe. Cipayos, canallas y miserables.

“Está preocupada la gente”, comentó otro pseudo periodista, porque estamos en octavos. “¿Cuántos partidos sufrimos en Qatar?” Le preguntó el Dibu Martinez. “El último”, contestó el periodista. La respuesta no se hizo esperar. Solo basta con recordar los partidos contra Australia, Holanda y Francia. El héroe en Qatar lo dejó claro: hay que saber sufrir.

El hincha es el que sabe bancar a la selección. En la cancha y en sus casas. El hincha ya entendió que los micrófonos mienten y que el camino del campeón se hace con huevo, no con titulares de derrota, más allá de los nuevos ricos y operadores del teléfono que hicieron expulsar a los futboleros de los estadios.

Para ser campeón, primero hay que sobrevivir a los que te entierran en vida. Y esta Selección lo hizo. Sobrevivió a las leyes hechas a medida, a los medios globales que la odian, a los poderes oscuros que la boicotean y a sus propios periodistas que la critican hasta el día antes de la gloria.

Una selección no es solo un grupo de jugadores; es un triángulo donde confluyen el plantel, el cuerpo técnico y la dirigencia. Cuando estas tres patas funcionan en armonía, con respeto y objetivos definidos, se pueden lograr cosas verdaderamente importantes. El talento se potencia con la estrategia del entrenador y el respaldo institucional, creando una sinergia que construye un proyecto sólido y exitoso.

Pero ellos siguen ahí, firmes, con la copa en la mano y el escudo en el pecho. Que sigan llorando. La historia ya la escribieron los jugadores, no los que nunca patearon una pelota.

Diego Arturo

Diego Hernán Arturo es comunicador social, socio fundador de la cooperativa EME contenidos, militante político y de la economía social.

Compartir esta nota en