La sangrÃa de dólares: el giro de dividendos se acelera y la economÃa real no alcanza
29 de agosto de 2026
En los primeros siete meses de 2026, las empresas ya giraron al exterior más de 3.300 millones de dólares en concepto de dividendos y utilidades. Es la cifra más alta desde 2010. Mientras el gobierno celebra el superávit comercial, la fuga de capitales se convierte en el verdadero termómetro de un modelo que prioriza la rentabilidad de las corporaciones por sobre el desarrollo nacional.
El Banco Central publicó su Informe de Política Monetaria correspondiente al segundo trimestre de 2026. El dato que debería encender todas las alarmas es contundente: las empresas giraron al exterior dividendos y utilidades por un total de 3.300 millones de dólares en el acumulado hasta julio. Se trata de una cifra que, de acuerdo con el propio BCRA, no se registraba desde 2010. La flexibilización del cepo cambiario que impulsó el gobierno desde 2025 está generando un efecto tan previsible como devastador: los dólares que entran por exportaciones y endeudamiento se fugan por la ventana financiera.
El mecanismo es simple y letal. La Comunicación "A" 8226 del BCRA, que entró en vigencia en abril de 2025, flexibilizó las restricciones para el giro de dividendos. Las empresas multinacionales que operan en el país, que durante años acumularon ganancias sin poder remitirlas al exterior, encontraron la puerta abierta. En el primer semestre de 2026, el monto girado ya superaba los 2.600 millones de dólares. En julio, esa cifra escaló a los 3.300 millones.
La cuenta es implacable: el saldo neto de Inversión Extranjera Directa (IED) menos utilidades y dividendos arrojó un rojo de casi 3.000 millones de dólares en lo que va del año.
La economía financiera se come a la real
Lavih Abraham, economista e investigador del Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía (MATE), ha sido contundente al describir este fenómeno: "La economía financiera se está consumiendo a la real". Argentina exporta más de lo que importa, tiene superávit comercial, pero esos dólares no se quedan en el país. "La Argentina financiera consume más dólares que los que produce la Argentina real".
Los números respaldan su diagnóstico. Durante el primer trimestre de 2026, la fuga de capitales promedió los 2.200 millones de dólares mensuales. En el primer semestre, la remisión de utilidades alcanzó los 2.863 millones de dólares, un récord histórico de salida de ganancias. Al mismo tiempo, la inversión extranjera alcanzó niveles históricamente bajos.
El Súper RIGI: la consagración legal de la fuga
El gobierno de Javier Milei no solo no frena esta sangría: la profundiza. El proyecto de Súper RIGI, que se debate en el Congreso, establece que los proyectos adheridos no tendrán la obligación de liquidar divisas en el país. La modalidad es que desde el inicio no estarán obligados a ingresar al mercado cambiario local los aportes de capital externos y, desde el tercer año, no liquidarán en Argentina, el producido de sus exportaciones.
El Súper RIGI reduce la alícuota de Ganancias del 25% al 15%, prevé la exención de derechos de exportación desde el inicio e introduce rebajas de contribuciones patronales. A cambio, no exige contraprestaciones concretas. Es, en los hechos, un pasaporte para que las grandes corporaciones se lleven la renta sin dejar nada atrás.
El modelo en su esencia
La fuga de capitales no es un efecto colateral del modelo. Es su esencia. El gobierno de Milei diseñó un esquema donde la flexibilización cambiaria y el Súper RIGI operan como una máquina de extracción de divisas. Los dólares que genera la economía real —agro, energía, minería— no se quedan en el país para financiar inversión productiva, desarrollo industrial o bienestar social. Se fugan por la vía financiera, engrosando las cuentas de las casas matrices en el exterior y los bolsillos de los sectores de mayores ingresos.
El economista del establishment Carlos Melconian lo resumió con una frase que ilustra la dependencia que, aunque ahora citica, también promueve: "Los dólares de Vaca Muerta terminan todos en la Comuna 16, que es Miami". No es una metáfora. Es la descripción exacta de un modelo que convierte a la Argentina en una colonia de recursos.
La deuda como respirador artificial
El problema es que la fuga no es sostenible. El esquema solo sobrevive gracias a un endeudamiento externo creciente. El stock de deuda externa trepó a 321.783 millones de dólares, y los pasivos externos totales saltaron 21.124 millones. Los dólares que ingresan por nueva deuda son los que permiten tapar el agujero que genera la fuga. Es el mismo circuito que ya vimos en los años 90 y en la gestión de Macri: endeudarse para fugarse, y fugarse para endeudarse más.
En síntesis
Los 3.300 millones de dólares girados al exterior en siete meses no son una estadística abstracta. Son el salario de los trabajadores que no se paga, la jubilación que no se actualiza, la obra pública que no se hace, la industria que no se desarrolla. Son la constatación de que el modelo económico actual no está diseñado para generar bienestar, sino para garantizar la rentabilidad de las corporaciones y la fuga de sus ganancias.
Mientras el gobierno celebra el superávit comercial y los récords de exportación, la economía real sigue desangrándose. La fuga de capitales no es un accidente. Es el resultado de un programa que, desde el inicio, priorizó la apertura financiera por sobre la soberanía económica. Y mientras no se revierta, la Argentina seguirá siendo un país que produce riqueza para que otros la disfruten.


