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Monroe, Buenos Aires y Caracas


27 de diciembre de 2025

La decadencia de Occidente y el retroceso del imperialismo de los Estados Unidos en el mundo nos otorgan una ventana de tiempo inmejorable para volvernos a pensar en clave de liberación como el que se explicitó ya hace doscientos años en el Abrazo de Guayaquil

David Acuña

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Luego de su guerra de independencia con Gran Bretaña, de haber invadido y conquistado la mitad de México, de haber adquirido en forma amañada La Florida, comprado Alaska a los zares rusos y avanzado hacia el oeste aplastando a los pueblos indígenas, hace 200 años, el presidente James Monroe proclamaba ante el mundo que América era para “los americanos” y, claramente, “los americanos” eran ellos: supremacistas blancos anglosajones.

Esta declaración no fue solamente una enunciación de principios sino el inicio de una etapa de intervencionismos de diferente modalidad en Nuestra América. El “big stick” (Theodore Roosevelt), la “diplomacia del dólar” (William Taft), los supuestos “buenos tratos” (Thomas Wilson), el mantenimiento de una “buena vecindad” (Franklin Roosevelt), fueron formas de intervención llamadas “corolarios” que alimentaron el ansia expansionista declaradas por Monroe.

La OEA, la DEA, el BID, el Banco Mundial, el FMI y en buena medida también la propia ONU, son organismos que han servido como sustento a las formas de intervención imperialista en nuestra región. Apoyándose en las clases dominantes locales entreguistas, Washington, ha logrado su entrelazamiento con la burguesía del norte. Esta conjunción de sectores dominantes, ha provocado la dependencia financiera, la pérdida de bienes comunes, la privatización de sectores estratégicos y la consecuente pérdida de soberanía real. Y tanto es así, que ningún gobierno sudamericano, salvo excepciones, avanza en políticas públicas sin consultar la opinión de la embajada estadounidense.

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Estados Unidos viene perdiendo terreno como hegemón en la geopolítica mundial. El triunfo militar de Rusia frente a la OTAN y el rol protagónico de China en la arquitectura de los BRICS son innegables. De ahí el despertar más extremo del guerrerismo yanqui y su redespliegue sobre Nuestra América.

Como señalamos más arriba, su objetivo estratégico ha sido la subordinación de nuestros gobiernos a fin de controlar los recursos naturales regionales como eslabón su su cadena de suministros para el mercado. Para seguir lográndolo necesita impedir a toda costa la cooperación simétrica de Nuestra América con los BRICS, en particular la inversión de infraestructura china. Es esto lo que explica el intervencionismo político directo de sus embajadas en los procesos electorales, su apoyo manifiesto a candidatos liberales y la persecución de los movimientos populares que no comulgan con el retorno de las relaciones carnales noventistas.

Los intereses militares de Estados Unidos en Tierra del Fuego tienen puntos de conexión con la ofensiva militar sobre Venezuela y son parte de un mismo esquema intervencionista. La Argentina posee agua, alimentos, energía, tierras raras y es la puerta de acceso a la Antártida, entre otras cosas. Venezuela es una de las reservas de petróleo y gas más grande del mundo al mismo tiempo que posee una proyección sobre el Caribe y la biodiversidad del Amazonas.

1 + 1 = 2, los yanquis no dan puntadas sin hilos, lo que en Argentina consiguen por la anuencia de la clase dominante en Venezuela lo necesitan hacer por la fuerza.

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Argentina Colonia en tres aspectos.

  • Milei ha subordinado nuestra política exterior en forma abierta a la estadounidense. Los elogios al criminal de guerra sionista Netanyahu, la acusación de narcoterrorismo al gobierno venezolano y el negociado de comprar aviones de guerra obsoletos son muestra de ello.
  • La Ley Bases, RIGI y sus consecuencias sobre la economía, producción y el trabajo han provocado en poco tiempo el deterioro material de la población y el avance acelerado de la subordinación estructural del país a los grupos económicos transnacionales.
  • Los discursos de odio sobre lo popular, la carencia de argumentación expositiva, la mentira y la entronización del individualismo como valor social que se despliegan en los discursos presidenciales se conjugan con el algoritmo idiotizante de las redes sociales para provocar el retroceso cognitivo del pueblo a mera masa inorgánica.

Venezuela Independiente con tres objetivos.

  • Nicolás Maduro, continuidad de Hugo Chávez, representa la concreción de una Venezuela independiente que rompió con su subordinación histórica al capital extranjero. Tal es así, que en política exterior ha aprovechado la ventana de tiempo que ofrece la decadencia de Estados Unidos y Europa para establecer relaciones políticas, culturales y económicas con otras latitudes beneficiándose de relaciones más estables, simétricas y convenientes. Los acuerdos comerciales con China y el apoyo militar de Rusia van en este sentido.
  • En términos de economía, producción y trabajo, el gobierno bolivariano ha venido intentando dar el salto, a pesar del bloqueo económico, a una diversificación productiva que no lo deje sujeto a la monoproducción petrolera.
  • En términos de valores sociales promovidos como doctrina de Estado el horizonte de lo común, la organización popular, el gobierno como extensión de la decisión de una comunidad organizada y la justicia social, se conjugan con la tradición del libertador Simón Bolívar al pensar una Venezuela parte de una Patria Grande.

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La decadencia de Occidente y el retroceso del imperialismo de los Estados Unidos en el mundo nos otorgan una ventana de tiempo inmejorable para volvernos a pensar en clave de liberación como el que se explicitó ya hace doscientos años en el Abrazo de Guayaquil con que San Martín y Bolívar sellaron el camino de la independencia sudamericana.

El enemigo solo es gigante para quien lo mire de rodillas, el camino de la rebelión no solo es posible, sino que necesario, del pueblo depende.

David Acuña

David Acuña, historiador, profesor y militante peronista. 

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