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Mi patria es el club y no se vende


13 de abril de 2024

Los grupos económicos gobiernan la Argentina, cual titiriteros, manejando los hilos del presidente Javier Milei. Junto a esta marioneta se encuentran ex jugadores de futbol que, algunos siendo leales a sus ideales aristocráticos y otros traidores a su clase social, trabajan para el desembarco de grupos inversores a los clubes de futbol. No es un proyecto opcional sino una visión general sobre qué son las asociaciones civiles sin fines de lucro para nuestra comunidad.

Agustin Vangelista

 Ilustración: Antonella Berardoni // instagram: @toneberardoni

El sábado 6 de abril en el estadio Pedro Bidegain, San Lorenzo caía derrotado ante Defensa y Justicia por el torneo local. El resultado es un dato anecdótico, lo importante de resaltar es el papel adoptado por “la gloriosa” hinchada del Ciclón. La misma que, a fines de los años 70, recibió a las Madres de Plaza de Mayo en su estadio de Av. La Plata para sus primeros encuentros buscando a sus hijos desaparecidos. También en 1982 en cancha de River fue la primera que puso una bandera con la leyenda “Malvinas Argentinas” y el 30 de noviembre del año 2000 evito el gerenciamiento por parte de la empresa ISL bajo la maniobra realizada por ex presidente del club Fernando Miele. Cuando Mauricio Macri fue presidente, la hinchada de San Lorenzo volvió a demostrar su ingenio al popularizar el tan conocido “Mauricio Macri lpqtp” y en el pasado fin de semana volvió a demostrar su posicionamiento político bajo el tan conocido “La patria no se vende” que se coreó finalizado el cotejo.

En 214 años de historia de nuestro territorio nacional, los clubes han sido desde lo sociológico círculos sociales secundarios por fuera de la familia (circulo primario). Ese lugar creado por los jóvenes de ayer que son los viejos de hoy jugando a las cartas en el buffet de ese gimnasio donde los más purretes van a practicar algún deporte. Estas asociaciones civiles cumplen un rol social que va mucho más allá de lo que sea conveniente para el mercado. “Cada chico que entra al club es un campeonato ganado” decía el reconocido dirigente de antaño fortinero José Amalfitani y esa lógica no existe cuando un deporte federado para un dueño de club implica un “costo”.

“Cosas malas tiene la vida, pero ninguna peor que la traición” reza Hermética en su disco “Victimas del vaciamiento”. Sergio Agüero llego al Club Independiente de Avellaneda a sus nueve años. Hizo su camino por las divisiones inferiores del rey de copas y debuto con quince años en la primera división. El rojo lo formo, le dio contención y gracias a vestir su camiseta pudo llegar a los máximos clubes de la elite mundial. En su paso por Inglaterra hizo grandes relaciones con el grupo City que maneja al Manchester de color celeste y se convirtió en su empleado. Hoy es un CEO de KRU Sports y bufón comentarista de ESPN. “Yo siempre sostengo y digo para mí, podría potenciar a los clubes argentinos que sean privatizados. Pero que no sea obligatorio” declaro Agüero en una entrevista. No se trata de un modelo optativo sino de una concepción general sobre lo que tienen que ser los clubes para nuestra comunidad. El gran traidor a su clase social omite que, al llegar la privatización a los clubes, todo lo que no sea ganancia pasa a ser un costo, entonces el desarrollo de diversas disciplinas que forman una asociación civil sin fines de lucro, pasarían a dejar de funcionar dejando miles de pibes sin su espacio de contención. El Kun con tal de dejar contento a sus jefes ingleses, es capaz de renunciar a todo aquello que lo hizo ser lo que es, convencido de que su porvenir es solamente obra de su individualidad. Con los grupos empresarios llegan jugadores de representantes amigos que tiran por la borda el trabajo y la dedicación de pibes de inferiores que pasan a ser tapados. “Si malo es el gringo que nos compra, peor es el criollo que nos vende” diría Jauretche.

Un caso similar en la defensa de las SAD pero distinto en el origen social e ideológico de Agüero es el de Juan Sebastián Verón. El anglófilo presidente de Estudiantes de La Plata es de los primeros dirigentes del futbol argentino en abrir la puerta a los grupos privados para la compra de clubes de futbol. Siempre bajo la premisa de que “No es lo mismo Europa que Sudamérica”. La visión del jugador que fue para atrás contra Inglaterra en el mundial de Korea y Japón 2002 no solo tiene una master class de cipayismo explicito, sino que exclama su idea desde el cargo mayor de una sociedad civil sin fines de lucro. Estudiantes le dio amigos, lo formo como persona y a su vez siempre se jacto de ser la familia Verón una de las tantas que disfruta del día a día del club. El paso de la Brujita por Manchester lo hizo enamorarse de esa forma organizativa para pocos, y en cada declaración no pierde la posibilidad de manifestarse a favor, restará saber qué piensan los socios e hinchas del pincha en caso que a Estudiantes lleguen capitales extranjeros para adquirir el club en post de tener un equipo competitivo.

Las administraciones de los clubes y fundamentalmente aquellos que juegan en primera división, manejan presupuestos que son elevados y por televisación y sponsors es imposible que no ingresen capitales privados para su financiación. Lo que no debe ser negociado, es que desde la soberanía de los clubes se decida y controle el financiamiento como las actividades y acciones que cada institución realiza. Los modelos están en pugna y los hinchas están todos los días jugando su partido para defender su patria, que es su club.

Agustin Vangelista

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