Son del millonario, ¡no ricos!
11 de mayo de 2024
Hace 10 dÃas un grupo de socios autoconvocados de River Plate realizaron una concentración a las afueras del estadio Monumental en reclamo por los desmedidos aumentos en la cuota social y abonos realizados por la actual comisión directiva. Un modelo de club empresarial que choca con la realidad de aquellas almas pintadas con franja roja en el pecho que, cada vez tienen menos posibilidad de ir a alentar los fines de semana y brindan el 40% de los ingresos al conjunto del barrio de Nuñez.
“Basta de aumentos todos los meses” es una de las banderas que adornaron el Antonio Vespucio Liberti en la noche del sábado 27 de abril. Cientos de hinchas se congregaron a las afueras del estadio, post eliminación contra Boca de esta última edición de la Copa de La Liga, pero esto es simplemente un agregado al contexto. A las afueras del estadio más grande de la Argentina se realizaba una protesta por el aumento de precios en cuotas y abonos. Mientras los medios hegemónicos de comunicación hablan del poder de convocatoria de River, poco se habla de la situación que vive día a día aquel protagonista que hizo del millonario uno de los grandes del futbol argentino, el socio.
Dentro de las categorías societarias que maneja el equipo de Nuñez, se da un aumento en la cuota social del activo pleno (aquel que va a la cancha y disfruta frecuentemente las instalaciones del club) de $19.200 en el mes de abril a $21.300. El socio simple (solo va a la cancha) de $14.190 a $15.750 y “Somos River” (socio adherente) de $4.580 a $ 5080,-.
A su vez, el hincha debe adquirir su abono en el sistema “Tu Lugar Monumental” para garantizar su presencia durante todo el torneo argentino. Para los sectores Sivori Alta y Centenario alta que eran hasta 2013 los sectores populares del estadio, su costo hoy es de $92.000. En los sectores preferenciales como la platea San Martin o Belgrano media su renovación para el próximo torneo es de $880.000.
La historia de River Plate está entrelazada entre el poder adquisitivo de sus dirigentes en pos de la masividad del club. En 1931 los dirigentes de la franja roja invierten gran cantidad de capital para incorporar jugadores y lograr el campeonato. Entre los jugadores que arribaron resalta el nombre de Carlos Peuchele, por el que los dirigentes llegaron a pagar $10.000, una cifra impensada para aquel futbol de antaño. En 1932 se repite la historia con aquel integrante de lo que sería “La Máquina”, Adolfo Pedernera. Todos aquellos logros que las gallinas tuvieron a lo largo de su historia han ido de la mano con su poder de convocatoria que en base a logros y una escuela futbolística de priorizar la táctica por sobre los resultados generaron en sus hinchas su sentido de pertenencia. River es un club social formador de grandes deportistas en diversas disciplinas, un espacio de encuentro que cuenta con una de formación estudiantil y profesional para las futuras generaciones riverplatenses. Sería equivocado pensar que solamente por el poder adquisitivo de sus dirigentes el millonario es un grande en la Argentina. Sumado a esto se vuelve a generar ese lazo entre el capital dirigencial y la popularidad que obtiene el club generando hinchas a lo largo y ancho del país viendo camisetas blancas con la franja roja donde el lector vaya.
El apoyo del hincha no debe ser tomado como aquellos glamorosos garcas quieren hacer creer, que referirse a mayores niveles de adhesión social hacia una asociación civil sin fines de lucro es una “cuestión romántica”. El expresidente Rodolfo D’Onofrio afirmó que bajo su gestión el ingreso económico por cuota social era de un 40%. Hoy la masa societaria de River Plate es superior a los 250.000 con cuota al día lo que lo hace uno de los clubes con mayor cantidad de socios de Argentina. La grandeza de River se gesta en una armonía de capital con mayores niveles de popularidad. La actual gestión del banquero Jorge Brito muestra a las claras un modelo elitista de exclusión del socio, donde lo único importante es el negocio. Un estadio para más de 80000 personas, el cual podrá ser disfrutado por aquellos que puedan pagar los exorbitantes precios de cuota y abono, o todas las semanas luchar entre muchos hinchas por un lugar que queda en el remanente de entradas. Los socios manifiestan que la comisión directiva maneja de una manera “poco clara” el suministro y venta de entradas protocolares.
En una Argentina con altos niveles de desocupación y pérdida del poder adquisitivo, los simpatizantes de River van bajando sus categorías societarias hasta ser expulsados de ver a sus colores los fines de semana como lo han hecho toda su vida. Aquellos socios vitalicios que 48 horas antes deben reservar virtualmente su lugar, sino es confirmada esa butaca se pone a la venta. Un jubilado cobrando la mínima que hace 35 años va a la misma platea tiene que ver cómo se queda afuera mientras el empresario disfruta en su palco, seguramente el presidente Brito no tenga los conocimientos suficientes sobre la historia de River, porque bien debería ser de su conocimiento que todos sus logros han sido siendo una asociación civil que fue sostenida por sus hinchas en los peores momentos, como en pandemia que el ingreso por cuota social represento el 80% del presupuesto económico del club.
El socio de River tendrá la difícil tarea de dar pelea por su subsistencia dentro del club y no seguir retrocediendo contra un modelo que propone un darwinismo económico, donde quienes hicieron grande al “millo” a nivel nacional queden excluidos por sobre la elite que quieren construir. El contexto es propicio para las sociedades anónimas deportivas en la Argentina, hacer los clubes de los socios significa involucrarse y comenzar a generar ese espacio que les permita a los reales dueños del club tener la posibilidad de ser felices, que es nada más ni nada menos que concurrir a la cancha dignamente.