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Rawson, luego Trelew


22 de agosto de 2026

A 54 años de la Masacre de Trelew, la experiencia de aquellos militantes vuelve a interpelarnos: organización, unidad, solidaridad y entrega frente al desafío de construir una herramienta colectiva para la liberación nacional.

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El 15 de agosto de 1972 los militantes políticos presos en el penal de Rawson (Chubut) llevan adelante el plan de fuga que venían preparando desde hacía algún tiempo. Miembros de Montoneros, Ejercito Revolucionario del Pueblo (ERP) y Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) habían trabajado mancomunadamente para que unos 120 compañeros y compañeras puedan evadir la cárcel y plegarse a la lucha contra la dictadura de Lanusse.

Algunas fallas en el plan desbarataron la implementación total de la fuga pudiendo escapar solo seis compañeros a Chile luego de secuestrar un vuelo comercial en el aeropuerto de Trelew; otros 19 llegan luego al aeropuerto y el resto no logra salir del penal.
Los que quedan en el aeropuerto culminan entregándose y quedan a disposición de la Marina. El 22 de agosto son acribillados en un simulacro de fuga montado por los militares, sobreviven tres: María Antonia Berger, Alberto Miguel Camps y Ricardo René Haidar.

Los tres sobrevivientes de la masacre de Trelew son entrevistados por Paco Urondo y los testimonios se pueden (se deben) leer en La patria fusilada.

Foto: Ricardo Haidar, María Antonia Berger y Alberto Camps en una conferencia de prensa tras recuperar la libertad en 1973


Recorrer los testimonios de los sobrevivientes de la masacre de Trelew debe ser un ejercicio que la militancia política de este tiempo oscuro debe hacer, no solo para dimensionar la entrega y compromiso de aquellos compañeros que dieron su vida por la liberación de la patria sino también para interpelarnos sobre qué hacemos nosotros ahora, qué estamos dispuestos a ofrecer, qué compromisos asumimos y cómo nos preparamos para ello.
En la medida que logremos ser sinceros con nosotros y con nuestros compañeros acerca de qué estamos dispuestos a hacer por la liberación nacional, y por consiguiente con nuestra organización, podremos construir los niveles organizativos necesarios para ser una verdadera herramienta de transformación inserta en todos los ámbitos del pueblo.

La masacre de Trelew existió porque antes existió un plan de fuga articulado por los miembros de las organizaciones político militares que estaban confinados en el penal de Rawson; unidad de acción, organización, planificación, solidaridad y entrega no para recuperar la libertad como condición individual, sino para sumar militantes a lucha que se venía dando contra la dictadura militar, es decir, el compromiso que asume un militante político tiene como condición sine qua non el relegamiento de las ambiciones personales para que prime el objetivo que se plantea la organización.
Somos parte de un proyecto político de liberación nacional, nuestra felicidad es la felicidad del pueblo porque lo habitamos y somos parte de él.

Debemos recuperar la dimensión colectiva de la militancia política, ser testimonio de solidaridad y entrega, y asumirnos como parte de una organización. Hacerlo, en un tiempo marcado por el individualismo y la exacerbación de la acumulación personal, es un acto revolucionario.
Seamos revolucionarios.

 

Texto de redacción colectiva realizado por los militantes de Encuentro Patriótico.
Publicado en la revista Luchar, Nº 2, agosto de 2026.

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